Aunque los edificios de la ciudad fueron destruidos durante la II Guerra Mundial prácticamente en su totalidad, todos fueron reconstruidos de acuerdo a los planos originales, de hecho, en el interior de alguno de ellos puede comprobarse, mediante diversas fotografías, cuál era su estado anterior, como quedaron después de la gran Guerra y el proceso de reconstrucción.
Bien, comencemos la ruta; nada más traspasar las murallas por una de sus puertas, nos encontramos con el Hospital del Espíritu Santo, fue construido entre 1332 y 1339 a orillas del río Pegnitz. El ala que vadea el río se erigió durante las obras de ampliación realizadas en 1448-1527. Entre 1424 y 1796 se guardaron aquí las insignias del Sacro Imperio Romano Germánico, en lugar de en el castillo. En la actualidad alberga una residencia de ancianos y un restaurante.
Todos los necios son embarcados en una nave rumbo a Narragonia, la tierra de los necios. Entre los necios, aparecen personajes de diferentes condiciones sociales, políticas y religiosas, mezclados de manera alegórica. Entre los necios aparecen usureros, adúlteros y jugadores.
Abajo, una fotografía tomada en un escaparate de una tienda que se encuentra en frente de una de las casas más famosas de Nuremberg. Se trata del famoso autorretrato de Alberto Durero (en alemán Albrecht Dürer, ni que decir tiene que se trataba de una réplica, la cuál podía adquirirse por un módico precio.
La entrada está en la casita de la bruja, lugar en el que antiguamente dormían los guardianes, hoy convertido en una cervecería-restaurante muy concurrida y muy útil para tomar un aperitivo antes o después de la visita al Castillo. Es el emblema de Nuremberg, es uno de los castillos más notables de la edad Media. Su elevada posición ofrece increíbles vistas de la ciudad.
Aquí residieron todos los emperadores del sacro imperio germano desde los años 1050 hasta 1571.
Sólo os he mostrado y contado un 5% de lo que se puede contemplar y admirar en esta magnífica ciudad. Para una entrada posterior, me he reservado alguna "fotillo" de las catedrales que se encuentran en el interior de la Ciudad de Nuremberg.
Os recomiendo que, si tenéis ocasión, no dejéis la oportunidad de ir a Nuremberg y entre otras muchas cosas, probar sus magníficas salchichas.
Un abrazo.























































